Sinopsis y estructura del Stabat Mater de A. Dvorák (1841-1904)
Nº1 Stabat Mater dolorosa. Si menor. Andante con moto. Coro y solistas.
Nº2 Qui est homo, qui non fleret. Mi menor. Andante sostenuto. Solistas.
Nº3 Eia, mater fons amoris. Do menor. Andante con moto. Coro.
Nº4 Fac, ut ardeat cor meun. Si bemol menor. Largo. Bajo solista y coro.
Nº5 Tui nati vulnerati. Mi bemol mayor. Andante con moto, quasi allegretto.   Coro.
Nº6 Fac me vere tecum flere. Si mayor. Andante con moto. Tenor solista y coro.
Nº7 Virgo, virginum praeclara. La mayor. Largo. Coro.
Nº8 Fac ut portem Christi mortem. Re mayor. Larghetto. Dúo soprano y tenor.
Nº9 lnflammatus et accensus. Re menor. Andante maestoso. Alto solista.
Nº10 Quando Corpus morietur. Si menor/Re mayor. Andante con moto. Coro y solistas.

El compositor checo Antonín Dvorák entre los años 1876 y 1877 compone su primera obra religiosa un Stabat Mater, texto que había desaparecido de la práctica de los grandes compositores románticos. Stabat Mater es un himno o tropo del Aleluya gregoriano que se atribuye al franciscano Jacopone da Todi en el siglo XIII. Es una extensa plegaria que medita sobre el sufrimiento de la madre de Jesús durante la crucifixión de su hijo.

Del pentagrama surge una extensa obra de más de noventa minutos para orquesta, coro y solistas a modo de cantata, no litúrgica y destinada a salas de concierto. En la selección del texto se hace muy evidente que la composición obedece a trágicos sucesos autobiográficos. El 21 de septiembre de 1875 fallece su hija recién nacida Josefa, esbozando el compositor una primera versión de la obra en el invierno de 1876, para concluirla en el otoño de 1877, tras la muerte ese mismo año de otros dos hijos del compositor: Ruzena apenas once meses que fallece por envenenamiento al ingerir un fósforo y Otík de tres años a causa de la viruela, coincidiendo la aciaga fecha con el cumpleaños del compositor, el ocho de septiembre. El significado emocional del himno gregoriano rezuma ternura y aleja al compositor de las visiones apocalipticas del Réquiem, comulgando así con la experiencia del dolor personal y la idea de consuelo necesaria ante la muerte de sus hijos.

Estrenada en 1880 en la Asociación de Artistas musicales de Praga obtuvo un gran éxito y supondrá la consagración internacional del compositor cuando se interpretó en Londres poco después en 1883 en la Music Society y en 1884 en el Albert Hall. Para Dvorák era una de sus mejores obras y carece de los tintes nacionalistas que hicieron al compositor checo tan famoso y requerido, quizás esta sea la causa de que cayera en el olvido hasta que Rafael Kubelik la recuperó en el siglo XX.

La obra, de gran belleza se presenta como un vasto cuadro de combinación de voces y color orquestal de texturas transparentes al servicio de las partes vocales. Traza un arco expresivo majestuoso de profundo desabrimiento mediante el uso de tonalidades menores, desde la muerte y el sufrimiento personal a través del velo de las lágrimas, en tempo general de Andante, hacia un final que en una catarsis confirma la vida, plácidamente avanzando hacia un radiante Re Mayor y una fuga en el Amen como expresión de reconciliación y esperanza.

La estructura de la obra es sencilla, el texto se articula en diez secciones independientes entre sí, a excepción del Último movimiento que se relaciona con el primero imprimiendo un carácter cíclico.

El primer movimiento en si menor, Stabat mater dolorosa, tonalidad del sufrimiento sosegado, es el más extenso Su doliente ansiedad, que impregna a toda la obra, viene marcada por la entrada resignada de los tenores, tras un climax orquesta1 en fortísimo muy simbólico debido al uso del fa sostenido (la cruz de Cristo en notación medieval) en octavas ascendentes y un motivo cromático descendente iniciado por los violines( el lamento de la Virgen a los pies de la Cruz). El compositor pide un tratamiento molto tranquillo y solo se destaca en fortísimo la palabra lacrimosa. Tras las intervenciones de los solistas en alternancia con el coro se finaliza con un pasaje de notable dulzura sobre las palabras o quam tristis, que dan paso a la reexposición del tema Stabat mater inicial.

Continúa la obra con un meditativo cuarteto solista Qui est homo, qui non fleret, seguido del coral con aire de marcha Eia mater fons amoris a cargo del coro. Fac ut ardeat cor meun se abre con un recitativo dramático del bajo solista con intervenciones del coro femenino acompañado del Órgano. Se produce un cambio de carácter dando paso al casi danzable movimiento del coro Tui nati vulnerati con un breve fugado central. Fac me vere tecum flere para tenor solista y coro de hombres presenta una melodía de aire folklórico que al final del número adquiere un carácter de himno.

El séptimo movimiento a cargo del coro, Virgo, virginum praeclara aparece como un susurro con la sección de cuerda en un tratamiento muy lírico. Los dos números siguientes corresponden a intervenciones solistas: el número ocho, Fac ut portem Christi mortem para soprano y tenor, y el número nueve lnflammmatus et accensus aria para alto que se independizó de la obra en tiempos de Dvorák y llegó a ser repertorio de los recitales líricos de la época. El último movimiento, Quando Corpus morietur usa al coro-solistas en igual mesura y se relaciona temáticamente con el primer movimiento. La brillante fuga del Amen es la parte más afirmativa de toda la obra y cierra en un consolador e íntimo pianísimo.

Elena López Wehrli
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